Emilio se ha ido. Brevemente. Poeta dulce, creativo insistente, amigo de la naturaleza, pero sobre todo AMIGO, con mayúsculas.
Se ha ido con esa sonrisa contagiosa con la que siempre se presentaba y te recibía.
Envidiable, Emilio. Solo podemos pagarte con nuestro cariño.
Porque siempre has estado con nosotros. Y acudistes veloz al primer premio de la Paz que se entregó en el colegio La Salle Montemolín. Al Justicia de Aragón. Institución que representabas.
Porque siempre has estado defendiendo derechos y valores.
Porque has sido excepcional.
Que te llegue un abrazo-beso y un cariño-intenso allá donde haya un tintero y un pedazo de papel para que nos sigas arropando con tus pensamientos de pétalo, con tu mirada tan sincera, con tu ser mágico.

De todo el colegio de La Salle Montemolín, este abrazo intenso.