A veces, en momentos precisos y preciosos, la imagen que vivimos se ralentiza; sucede cuando los acontecimientos que observas te abordan y crees ser consciente con detalle de todo lo que observas.

En el combate literario de Lucha Libro tuvimos esta sensación  al acompañar (literalmente y literariamente) a nuestra púgil Luna D´Ascolli.

Victoria, lo lleva escrito en el nombre,  es capaz de derrotarnos con las letras por dos motivos: le gusta leer y disfruta escribiendo y la segunda razón, que suele ser siempre la más importante, es que tiene muchas cosas que contar y emergen desde lo más profundo.

Hemos querido contaros cómo se ha sentido en el “cuadrilátero” y os trasladamos lo que nos ha contado de una manera informal.

 

LUCHALIBRO, MI EXPERIENCIA

Una experiencia inolvidable de la que me llevo de todo, y sobre todo a mis compañeras. He aprendido muchísimo; a expresar mis sentimientos mediante mi cuerpo y claro está, mediante la tinta sobre el papel. Repetiría año tras año y no me cansaría, ha sido increíble.
Mis compañeras, todas y cada una de ellas: Anayet, Aisoth, Olimpia, MeroFire, Moonlady, Júpiter y por supuesto, mi contrincante Circe fueron increíbles, ellas me hicieron sentir arropada y querida, gracias a ellas aprendí de una manera más sencilla y tuve más confianza en mí misma.
Luchalibro brinda a jóvenes escritores la oportunidad de poder ser leídos, de sentir nuevas sensaciones, que no te sostengas en pie de la adrenalina que tienes y conocer muchísima gente nueva.
Me he dado cuenta de que para nada estoy sola y que todos mis amigos estuvieron en las gradas para apoyarme y que en todo momento estuvieron orgullosos de mí y de lo que estaba haciendo.
He aprendido muchísimo en el transcurso de este concurso y animo a todos los jóvenes escritores a que se apunten a esta aventura.

Para despedirnos (solo de momento) de Victoria os dejamos uno de los textos con los que consiguió entrar en la final que supone el principio de su carrera como escritora.

MI LOBO
El lobo solitario amanece una mañana de un frío otoño, solo, incorpora sus finas patas y mira a su alrededor, para caer en la cuenta de que está completamente solo.
Solo, se dirige a por comida cuando le rodean unos depredadores en manada y preguntándose para sí, dicen: Lobo sin manada no durará más allá de este invierno.
El solitario lobo, cabizbajo, rememorando momentos pasados enseña los dientes y corre, corre porque sabe lo que ellos piensan, pero también sabe que nadie piensa lo que es real.
El lobo cabizbajo y solitario amanece la siguiente mañana, una luz deslumbrante ilumina la
oscura cara de la soledad, respira hondo y camina, no tiene rumbo, solo, camina.
El lobo abandonado, cabizbajo y solitario amanece en su última mañana, algo en su interior se asoma y se despide de la luz que en su momento fue su fiel compañera.
Famélico, mi lobo, acuna su alma frente a un arroyo, despidiéndose de todo; respira hondo y…
El lobo famélico, abandonado, cabizbajo y solitario, se reúne al fin con su compañero de vida que ahora de muerte lo es.
Y el lobo, nuestro lobo, se despide con la certeza de que nunca más volverá a reunirse con la desdichada soledad.
FIN

Luna, nunca te dejaremos tirar la toalla, no besarás la lona.