Todo empezó con un sueño, un sueño que pensé que nunca se podría hacer realidad. Hasta que…
Un día normal como cualquier otro fui al colegio por la mañana. Nada hacía pensar que mi vida iba a dar un salto de alegría. En ese día 10 de diciembre, la clase de Lengua fue diferente. Justo al lado del profesor apareció un hombre muy simpático llamado Alberto, soñador de Atrapavientos, organización zaragozana de animación a la lectura y escritura. Nos iba a explicar un taller de escritura, “Cuentos al Viento” y que consistía en escribir sobre nuestros recuerdos y deseos. Cada palabra de mi carta estaba escrita desde lo más profundo de mi corazón (aunque igual me he pasado un poco). Pensaba que eso se iba a perder y nadie lo leería. Además, a esto se suma lo difícil que me resulta expresar mis sentimientos porque me suele dar mucha vergüenza y temo que se vayan a reír de mí. Sin embargo, he descubierto que escribir me ayuda a expresarme. Y así fue.

 
Alberto se llevó ese día los cuentos para guardarlos y asegurarse de que no se perdieran para que todos y cada uno de ellos fueran atados a un globo y lanzados al mismo tiempo.
La suelta de globos fue el día 22 de diciembre a las 12 h. en la plaza del Pilar. Fue precioso ver todo el cielo como si fuera un arcoíris. La suerte hizo que el mío recorriera casi 200 km rumbo a Tarragona y que unas personas de gran corazón, llamados Andreu y Xavi, recogieran la carta el día 25 de diciembre ¡LA MAGIA DE LA NAVIDAD EXISTE! Secaron la carta para poder leerla mejor, porque el rocío la había mojado. Cuando consiguieron ver lo que ponía se ofrecieron a hacer realidad uno de mis más deseados sueños: “Montar a caballo en un prado a la puesta del sol”. En la primera semana del año, los Reyes se anticiparon a su tradicional cita y me comunicaron que mi globo había sido encontrado. ¡ESTABA TAN FELIZ QUE PODRÍA GRITAAAAAAAAAAR! ¡No me lo podía creer! Fue algo increíble, nuevo para mí y no sabía cómo reaccionar, si echarme a llorar, correr, gritar más, reflexionar o incluso irme hasta para darles las gracias. Aunque,por otra parte me daba un poco de apuro y ya que había volcado en la carta todos mis sentimientos…
Para sumar aún más sorpresas, días más tarde, me invitaron a salir en “Aragón en Abierto”. Al principio mi reacción fue pensar que no quería salir, porque, como he dicho antes soy muy vergonzosa. Desde que me lo propusieron estuve pensando en todo momento, qué pasaría si iba y qué pasaría si no iba… Como era de esperar, mi familia me iba a apoyar en cualquier decisión que tomara al respecto pero me animaban a ir. Así finalmente me decidí a acudir a la entrevista en el plató de TV. Lo que más me ha empujado a salir fue pensar que algún día debo vencer mi vergüenza y esta es la mejor forma de hacerlo. Yo no busco la fama como la mayoría de la gente, no me gusta… ¡VAYA LÍO EN EL QUE ME HE METIDO!

Llegados a este punto, ¿quién es ahora capaz de convencerme de que los sueños no pueden hacerse realidad…?