El pasado viernes, 8 de febrero, los alumnos de latín del colegio La Salle Montemolín tuvimos la posibilidad de adentrarnos más en la asignatura, descubriendo cómo ha evolucionado la escritura desde la letra capital romana a la humanística. Disfrutamos de un divertido taller impartido por el paleógrafo Luis Gallego que nos animó a salir de nuestra habitual aula para ir a la biblioteca del centro. Allí realizamos una interesante actividad en la que además de aprender, nos divertimos poniéndonos las ropas que se llevaban en la época medieval, cuando todo lo que se escribía era en latín, y así conocimos cómo se vestía en aquella época según la clase social a la que se pertenecía.

La actividad la empezó introduciéndonos en el mundo de la paleografía, es decir, enseñándonos los dos tipos de escritura de los romanos: la capital y la rústica en sus diferentes soportes como el mármol, el metal y las tablillas de arcilla y de cera. Nos mostró después otros diferentes tipos de letras y descubrimos así la bella letra visigótica; la carolina con la que aparecen las minúsculas y la separación entre palabras y la gótica, letra centroeuropea llamada también libraría, cortesana, procesal o humanística.

Una vez conocida la escritura, pasamos a saber más de la vida medieval, sobre todo de sus estamentos sociales y del vestuario que llevaban las gentes de la época según su condición de vida: cortesanos, caballeros y clero. Aquí empezó una de las partes verdaderamente divertidas de la charla porque Luis cogió a voluntarios y les invitó a ponerse ropas típicas de la época. Vistió a un caballero con cota de malla, calzón, calzas y almófar. Las cabezas de las damas cortesanas las cubrió con crespinas y las de los hombres con bonetes. Después de esto llegó el momento de aplicar los conocimientos inicialmente mostrados. Primero fabricamos nuestra propia tinta y luego nos repartieron plumas de buitre y cálamos a todos. Una vez que tuvimos los materiales listos, cada uno empezamos a indagar en el mundo de la caligrafía antigua escribiendo nuestros nombres y frases en folios utilizando los distintos tipos de letras aprendidas. Con esta práctica pudimos admirar la sutiliza y delicadeza con la que se escribía antiguamente.


Y como todo, el taller acabó llegando a su fin; nos fuimos con nuestros propios nombres escritos en tinta y con pluma como recuerdo, además de muchos conocimientos nuevos.

-Silvia Carraso Ramiro
4ºESO La Salle Montemolín