
Deporte y convivencia
El balón a cuatro campos: una lección de convivencia para cerrar el trimestre
Zaragoza, 27 de marzo de 2026 — Las aulas quedaron en silencio, pero el patio cobró una vida inusitada. En la víspera de las vacaciones de Semana Santa, La Salle Montemolín se convirtió en el epicentro de una innovadora jornada pedagógica y deportiva. Lejos de la competitividad tradicional, el juego del balón a cuatro campos fue elegido como la herramienta perfecta para cohesionar al alumnado de Primaria antes del cierre del segundo trimestre.

La clave del éxito residió en la organización integradora. Cada equipo era un mosaico generacional: dos alumnos de 1º, dos de 2º, dos de 3º, dos de 4º y dos de 5º de Primaria. Esta disposición obligó a los mayores a proteger a los benjamines, y a estos últimos a perder el miedo, rompiendo las barreras que habitualmente imponen los muros de las aulas o las zonas de recreo.
Si el motor de la tarde fueron los jugadores, el cerebro y el orden recayó en los hombros del último curso. El papel del alumnado de 6º de Primaria fue «el pilar fundamental de la jornada». Actuaron de entrenadores dando instrucciones, gestionando emociones y animando, y como árbitros, mediando conflictos y controlando el respeto a las normas.
El torneo de balón a cuatro campos demostró que el deporte escolar es mucho más que sudor y marcadores. Al finalizar la tarde, la imagen que quedó grabada en la retina de los presentes fue el abrazo colectivo de los equipos: una marea de estudiantes de diferentes edades celebrando que, por un día, todos hablaron el mismo lenguaje.
Con esta jornada de convivencia, el colegio despide un trimestre intenso, dejando claro que la verdadera educación ocurre cuando el alumnado, sin importar su edad, aprende a jugar —y a vivir— en equipo.
