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Unchained melody

Nuestra segunda salida de Música de 1º de ESO tuvo lugar el miércoles 11 de marzo en el Auditorio del Palacio de Congresos “Expo”. Allí nos vimos sumidos en un profundo sueño como lo hiciera Alicia en la universal novela de Carroll, solo que nuestra caída a la madriguera no fue provocada por un apresurado conejo blanco, sino por Leonardo de Montemuzo, un misterioso personaje de la hermandad “Essentia”. Este explorador musical nos compartió clásicos 1 como las Cuatro Estaciones, la Tocata y fuga en re menor o el Mesías a través de un país cuyas maravillas eran proyectadas en forma de palacios venecianos, salones vieneses, imponentes órganos e incluso la Capilla Sixtina. Los cinco miembros que configuran la formación aragonesa B Vocal se transfiguraban rápidamente gracias al repertorio, los acentos (aragonés, andaluz, italiano…), los idiomas (incluido el latín de Carmina Burana), la interpretación, la iluminación y mucho, mucho humor.

Fuimos testigos de las vivencias de un hiperactivo *Bachturro que no paraba de componer cantatas, de la singular risa de un archiconocido influencer de Tok Tik, Mozart, que nos dio la Serenata Nocturna, de dramas de celos protagonizados por toreros, gitanas y barberos en Sevilla, y de un compositor alemán, sordo (que no gordo), que confundía, pese a los esfuerzos que hacía con su trompetilla, eureka con discoteca, pero que era capaz de convertir un aldabonazo en toda una Sinfonía. En este mundo de fantasía también fuimos embelesados por las delicadas notas del Concierto de Aranjuez y llegamos hasta América transportados por los acordes que conjugaban la música nativo americana con el góspel y la música occidental gracias a Dvorak. No nos encontramos ni a un dodo, ni a un sombrerero loco, ni siquiera a una reina de corazones, pero sí que fuimos directamente apelados después de este despliegue a unirnos a cantar un popular tema de Quevedo. La poción mágica que nos permitió no cambiar de tamaño, pero sí convertirnos en cantantes a capella, fue precisamente esa esencia heredada de los clásicos, sin los cuales no existiría nuestra música actual. Hay veces que sería mejor no despertar de los sueños…