
Atrapados en el bucle del Túnel
- Fecha 21 enero, 2026
Hoy las clases de 1º de ESO nos hemos sorprendido por las potentes infraestructuras presentes en este espacio artístico ubicado en el barrio Oliver.
Al final del Túnel, por cuyo recorrido hemos vislumbrado salas de grabación equipadas con instrumentos y mesas de mezclas a disposición de los jóvenes de nuestra ciudad, se ha hecho la luz en la sala de conciertos. Y es que en un escenario solo superado en nuestra ciudad por el del Teatro Principal, el anfitrión, Orodreth (beatboxer y divulgador de la cultura hip hop), nos ha iluminado adentrándonos en la parte instrumental del rap: el beatbox. Este género nacido en el Bronx (Nueva York), donde los artistas no contaban con presupuesto para instrumentos, consiste en utilizar todo nuestro cuerpo para crear sonidos.
El fundador de la Beatbox Academy nos ha enseñado técnicas para utilizar nuestro aparato fonador e imitar el bombo, los platos y la caja.
Además, hemos sido afortunados de poder experimentar en pequeños grupos con la máquina de loopstation, amplis y micrófonos, y componer siguiendo las instrucciones del formador. Boris Bringas, Orodreth, nos iba indicando la secuencia para articular sonidos, grabarlos en una pista, accionar el bucle (lo que exigía una gran coordinación entre manos y voz para ajustarlo al instante correcto) y después combinar las diferentes pistas y efectos y lograr una base para el canto del rapero. Iniciarse en esta disciplina, fundamentalmente autodidacta a través de tutoriales, experimentación y práctica, de la mano de un campeón nacional, hace que hayamos perdido el vértigo para lanzarnos una y otra vez en las múltiples posibilidades que se nos brindan. Además, nos ha animado a asistir al campeonato nacional, la Spanish Beatbox Battle, que tendrá lugar en este mismo marco el próximo sábado 24.
Tiene gracia que, pese a haber pasado casi cuatro siglos, descubrimos que el modus operandi de la composición es también cíclico. El gran arquitecto de la
música barroca, Johann Sebastian Bach, componía complejas obras, repletas de voces que iban sucediéndose a diferente tiempo, imitándose hasta lograr
una armonía magistral, contando siempre con el bajo continuo (interpretado en el clave) como sustento. Hoy, la textura se consigue con la magia del Boss
Roland RC 505, permitiendo crear una obra polifónica en la que melodías y ritmos cuentan como base con la voz manipulada artísticamente a través de la
mencionada mesa. Si el genio alemán hubiera nacido en el siglo XXI, seguro que entraría en bucle con la versatilidad del Loopstation.
